Un año que cuenta

Llega diciembre, último mes del año. En breve estaremos metidos en la vorágine de comidas, regalos, familia y demás que acompaña a las Navidades. Estaremos tan ocupados y el mogollón pasará tan rápido, que pronto estaremos de vuelta en la rutina y solo nos quedará algún kilo de más y la cuenta por los suelos para atestiguar que, efectivamente, ha pasado un huracán.

Y así comenzaremos un año más… y otro… y otro… y otro… Los años irán pasando, igual que pasan los días, sin apenas darnos cuenta de lo que ocurre en cada uno de ellos hasta que, si tenemos… ¿suerte?… un buen día nos llegue un instante en el que digamos

“Ostras… ¿cómo he llegado hasta aquí?… ¿qué ha pasado con mi vida?…”

Por desgracia, esto que parece una exageración para aguar la fiesta, no lo es. Puedo asegurarte que ocurre más a menudo de lo que pensamos y a veces incluso demasiado tarde para ponerle remedio.

No sé a ti, pero a mí me gusta que cada año cuente… ¡Cada día!, me dirás… Por supuesto que sí… aunque parar un instante, echar la vista atrás y ver lo que ha ocurrido en el año nos dará un plus que a veces no se puede obtener en el día a día. Nos ayudará a:

  • consolidar nuestra vivencia,
  • recoger los frutos,
  • valorar la importancia de lo vivido,
  • corregir lo que no nos guste,
  • premiar nuestros logros y ¡disfrutar el regalo!

Para que tu año cuente, te invito a hacer esta práctica que para mí es ya un clásico en estas fechas y que hoy bautizo con el nombre “¡Por un año que cuenta!”.

Preparación

Las cosas que vas a necesitar para hacer la práctica son:

  • Un momento tranquilo: entiendo que ahora que me estás leyendo, puede no ser el mejor momento para ti así que te invito a coger la agenda y reservarte un hueco para hacer la práctica… Sí… hazlo ahora
  • Papel y boli o, si lo prefieres, una grabadora: algo que después puedas revisar y saborear.
  • Opcional: música de fondo.
  • Recomendable: un café, té, vino… algo que te resulte apetecible y te invite a estar contigo mism@.

Reflexión

Comienza por escribir cuáles son las áreas importantes que ocupan tu vida: familia, amigos, trabajo, etc…

Puedes escribir tantas áreas como te parezcan. Las que sean importantes para ti.

A continuación, para cada área, dedica unos minutos a reflexionar sobre estas preguntas:

  • ¿Qué cambios se han producido?…  ¿Cómo estaba a primeros de año y cómo estoy ahora?
  • ¿Qué es lo mejor que ha pasado en este área?
  • ¿Y lo peor?
  • ¿En qué medida he influido en estos cambios?
  • ¿Qué lección puedo aprender de lo ocurrido?
  • ¿Qué cosas me gustaría hacer diferente?
  • ¿De qué cosas estoy me siento orgullos@?

Estas preguntas son tan solo orientativas. Puedes añadir, quitar o cambiar las que te parezcan. El objetivo es:

  • tomar consciencia de los cambios que se han producido, tanto para bien como para mal,
  • ver la influencia que has tenido en ellos,
  • detectar las cosas que te gustaría cambiar y
  • reafirmar las que te gustaría mantener.

Valoración

Esta es la fase más olvidada, incluso por quienes ya tienen el hábito de hacer esta práctica. No se trata de puntuar cómo ha ido la fase, sino de valorarte a ti mism@ en tu intervención.

Si consideras que lo has hecho bien, hazte un regalo. Prémiate por tu logro. Elige algo que te guste, da igual lo grande o pequeño que sea (un bombón, un viaje, un spa, un libro…) y regálatelo.

Si consideras que lo has hecho mal, extrae tu aprendizaje y determina la forma en que rectificarás o lo harás a partir de ahora; pero prémiate igualmente… Darte cuenta y reconocer que lo has hecho mal es un paso que exige valentía, humildad y sinceridad contigo mism@. Sin duda, con lo que sabías, lo has hecho lo mejor que has podido, así que elige igualmente tu regalo y permítete disfrutarlo…

Como dijo Einstein, ahora ya sabes una forma más de cómo no hacerlo 😉

Hazte un regalo y tómate tu tiempo para disfrutarlo y saborearlo… ¡por que tú lo vales!

Gratitud

Por último, dedica unos instantes a agradecer a todas aquellas personas y cosas que te han ayudado en este año.

Eres libre de expresárselo abiertamente o no, de hacerles también un regalo o no, pero en esta última parte de la práctica, aquí, en tu intimidad, agradece desde el corazón la ayuda que te han brindado… incluso cuando no lo hayan hecho de una forma agradable para ti…

Me permito añadir estas línea para expresarte ahora mi gratitud sincera por dedicar unos minutos de tu vida a leerme. Gracias por estar ahí. Tu presencia me anima a seguir adelante.

Celebración

Y ahora sí… con todos los frutos del año, ya estás list@ para zambullirte en el mare magnum de música, colores y emociones que trae la Navidad.

Un abrazo fuerte y ¡felicidades por tu año que cuenta!

Otros artículos

Te dejo un par de artículos que también pueden serte especialmente útiles en esta época:

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *