Los ciclos de la mujer

Desde que nos baja la regla por primera vez hasta que dejamos de tenerla, las mujeres tenemos un comportamiento cíclico que se repite cada mes. Bueno… más o menos cada mes… En realidad, nuestro comportamiento cíclico depende de la menstruación y se repite con cada ciclo menstrual.

Un ciclo menstrual empieza con el primer día de regla y termina el día anterior a que comience la siguiente. Aunque de modo habitual decimos que esto ocurre cada 28 días, en realidad, depende de cada mujer y puede variar varios días arriba o abajo. Incluso en cada mujer, los ciclos pueden tener distinta duración.

A lo largo de cada ciclo, el cuerpo de la mujer experimenta cambios hormonales, físicos y emocionales.

Esto nos lleva a tener también distintos comportamiento, distinta energía y distintas necesidades en función de la etapa del ciclo en la que estamos.

Y esto ocurre con cada ciclo, seamos conscientes o no de ello.

Miranda Gray, artista gráfica, diseñadora, escritora y facilitadora experta de talleres sobre la naturaleza cíclica y las energías de las mujeres, diferencia 4 fases que se corresponden con 4 personajes, comportamientos, energías, etc.

Para facilitar la explicación, voy a considerar que el ciclo dura 28 días y se divide en 4 semanas. La primera semana comienza el día que baja la regla y la ovulación ocurriría al principio de la tercera semana.

Veamos cómo es el ciclo…

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La Virgen o Doncella

Esta etapa comienza cuando acaba la regla y dura hasta que ovulamos. Se correspondería con la segunda semana del ciclo menstrual.

La regla ha terminado, el cuerpo se estiliza, recupera su vitalidad y refleja la alegría de vivir. Salimos de una etapa de interiorización y emergemos al exterior con fuerza y seguridad en nosotras mismas.

Es la etapa en la que nos ocupamos de nosotras mismas. Somos independientes y somos conscientes de nuestro cuerpo, de nuestras necesidades, de nuestra persona en su integridad. Nos sentimos capaces.

Es una fase de energías generativas, dinámicas, inspiradoras

Es también la fase en la que estamos mentalmente fuertes, podemos analizar, estructurar, determinar prioridades y crear lo que queramos. Este es el momento de poner orden en los pensamientos, tomar decisiones y actuar de acuerdo con ellas. Es la fase de abordar nuevos proyectos y ponerlos en marcha.

A nivel sexual, nos sentimos coquetas, sociables, divertidas y disfrutamos de una sexualidad espontánea, fresca, radiante… con la seguridad que nos da sentirnos a gusto con nuestro cuerpo.

Si nos estancamos en esta fase y luchamos por tener un comportamiento lineal desde esta fase, podemos convertirnos en ambiciosas absorbidas por el trabajo. También podemos aferrarnos a nuestra independencia y tener dificultad para entregarnos a una relación por completo.

La Madre

Esta etapa comienza cuando ovulamos, por tanto, se corresponde con la tercera fase del ciclo menstrual.

También es una fase de gran fuerza y energía, pero a diferencia de la etapa anterior, en esta fase nos volcamos hacia el exterior. Manifestamos nuestra fuerza desde la abnegación, desde las cualidades de la madre: cuidadora, criadora, sostenedora…

Es una fase en la que sentimos un gran amor interior. Esto nos proporciona un profundo sentimiento de satisfacción, armonía y equilibrio. Nuestra autoestima se ve fortalecida y nos sentimos fuertes para apoyar y ayudar a otros.

Es la fase de alimentar proyectos que ya están en marcha.

A nivel sexual, experimentamos un amor profundo hacia la pareja y nos entregamos plenamente para proporcionar placer.

Si no desarrollamos la energía de la Madre, tendremos dificultad para vivir los lazos profundos que da el cuidar de otro.

Por el contrario, si siempre estamos en ella, corremos el riesgo de convertirnos en seres  pasivos, sin ambiciones ni confianza en nosotras mismas para resolver temas que no tengan que ver con la casa. Es probable que se aprovechen de nuestro rol de cuidadoras. Nos olvidaremos de nosotras mismas y nos centraremos en la relación familiar porque será la única razón de nuestra existencia.

La Hechicera

Esta es la fase premenstrual, la cuarta semana del ciclo.

El óvulo no ha sido fecundado y el cuerpo comienza a experimentar cambios: el abdomen se hincha, los pechos cambian de tamaño, se altera el ritmo intestinal… Todos estos cambios hacen que nos sintamos inquietas y un tanto incómodas.

En esta fase, nuestra fuerza y vitalidad decaen. Necesitamos descansar más y comenzamos a enfocarnos hacia el interior. Nos desconectamos del exterior e incluso podemos enfadarnos con él porque no nos da lo que necesitamos.

Esta es la etapa de los sueños, de intuiciones y de creación desorbitada. Da igual lo que creemos… probablemente terminaremos destruyéndolo… pero necesitamos crearlo.

Cuando no nos permitimos todo esto, generamos una gran frustración que puede manifestarse en forma de estallido emocional o comportamientos auto destructivos y después nos sentiremos culpables por ello.

Toda esta “intolerancia” hacia el exterior hace que sea el momento propicio para ver y desterrar lo que ya no necesitamos ni queremos en nuestra vida.

A nivel sexual, experimentamos un gran impulso y deseo, a menudo, agresivo o contundente. Es la etapa para atrevernos, para realizar fantasías. Nos interesa el otro, pero desde el placer propio, desde nuestra propia satisfacción.

Si siempre estamos en la energía de la Hechicera, seremos agresivas, dominantes y poco consideradas o tolerantes con los demás. Nuestras relaciones serán cortas, de pura satisfacción sexual y seremos creativas, pero de modo compulsivo, incontrolado e inestable.

Por el contrario, si reprimimos esta energía, es posible que desarrollemos tendencias destructivas a nivel mental y físico, lo que degenerará en auto agresividad, violencia, comportamiento maníaco o compulsivo.

La Bruja

Esta es la fase de la menstruación, la primera semana del ciclo.

Es una fase de introspección en la que necesitamos alejarnos de lo mundano, dormir y soñar.

El cuerpo tiene menos energía física, el exterior pierde importancia y es difícil concentrarse en los detalles o actividades cotidianas. Nos apetece estar con nosotras mismas y es posible que ni siquiera necesitemos hablar.

Más que una etapa creativa, es una etapa visionaria en la que consciente e inconsciente pueden confluir: ideas, visualizaciones, tomas de conciencia…

Se frena el ritmo de vida y aparece la posibilidad de buscar soluciones, de aceptar el pasado y la incertidumbre del futuro.

Es también una etapa de gran emocionalidad y empatía en la que podemos llorar con facilidad. Por un lado, el ciclo termina, se va y esto puede traernos cierta conciencia de pérdida o de muerte. Por otro lado, es una fase de baja concentración y ritmo lento que a veces puede frustrarnos y hacernos llorar.

Es momento ideal para hacer balance de lo que ha ocurrido a lo largo del ciclo, reconocer el pasado y aceptar los cambios que se han producido.

A nivel sexual necesitamos expresar y recibir profundos sentimientos de amor y romance. Es una fase de amor intenso, casi espiritual.

Si anulamos la energía de la Bruja, perderemos la capacidad de crecer a través del cambio y no permitiremos que nuestra fuerza y sabiduría se expresen.

Por el contrario, si siempre estamos en esta energía, corremos el riesgo de perdernos entre sueños y fantasías. También tenderemos a aislarnos, vivir solas y retirarnos del mundo.

Y tras la menstruación, resurgiremos nuevamente al exterior en la fase de la Virgen… otra vez activas, vitales y con la alegría de vivir…

Conoce tu ciclo

Como vemos, cada fase tiene sus propias características y nos favorece para ciertas actividades. Evidentemente, el ciclo menstrual no es matemático y estas fases no son exactamente semanales.

Cada mujer debe observarse y conocerse en sus distintas fases para poder aprovechar al máximo su potencial.

De esta manera, podremos elegir el mejor momento para empezar un proyecto, ayudar a otras personas, eliminar lo que ya no queremos en nuestra vida y visionar los nuevos rumbos, tanto en nuestra vida personal, como en el ámbito profesional.

Aceptar nuestra naturaleza cíclica y permitirnos expresarla, Ser y Estar en cada fase, nos permitirá aprovechar al máximo nuestras energías, disfrutar y ofrecer lo mejor de nosotras mismas en cada momento.

1 comentario
  1. Ana
    Ana Dice:

    Melani
    Gracias por esta newsletter tan femenina e íntima . Me ha hecho ver ( cosa que ya sabía) que una vez más agradezco a la vida El regalo de ser MUJER.
    Gracias.
    Un beso gigante

    Responder

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