¿Te ha pasado alguna vez que después de un encuentro con una persona te sientes agotado y sin energía?

Ojalá tu respuesta sea no, aunque es más probable que incluso tengas localizadas a unas pocas personas con las que te da mucha pereza o rechazo quedar porque, cada vez que os encontrais, te quedas hech@ polvo.

Este tipo de personas es lo que se conoce como personas o gente tóxica y en este post te voy a dar unos tips para identificarlas y aprender a relacionarte con ellas.

Cómo es la gente tóxica

Las personas tóxicas son tremendamente inseguras y con un nivel de autoestima muy bajo, aunque lo esconden detrás de una máscara de seguridad y confianza en sí mismas.
Su grado de inmadurez emocional es muy elevado. Son personas altamente absorbentes y egoistas que exigen y acaparan la atención.

A veces no es fácil identificarlas porque “van de buenas” e incluso están muy predispuestas a hacer pequeños favores para ganarse tu confianza. Sin embargo, estos favores no son más que una moneda que luego utilizan para entrar en el chantaje emocional.

Otras veces, sin embargo, se les ve venir de lejos porque entran apabullando con su discurso, sin apenas dejar hablar a nadie.


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Efectos que producen las personas tóxicas

Aprender a identificar a la gente tóxica es vital, ya que, los efectos que pueden ocasionarte son muy devastadores.

Por un lado, te dejan sin energía: puedes encontrarte eufórico y alegre y, a los pocos minutos de estar con una persona tóxica, encontrarte agotado, estresado, triste, etc.

Por otro lado, minan tu autoestima: si no les identificas a tiempo, puedes encontrarte con un montón de críticas no constructivas que agrandan los errores o fallos que puedas considerar. Es más, te descubrirán un montón de cosas que ni siquiera son tuyas, pero las argumentarán con tanta vehemencia que, si no pones cuidado, puedes llegar a creértelas (al menos momentáneamente) y sentir cómo tu autoestima se cae por los suelos.

Y, por último, roban tu tiempo: o les cortas o no tienen fin. Seguirán hablando de lo que ellos necesitan y tú te encontrarás ahí, escuchando un montón de cosas que ni te van ni te vienen, e incluso te hacen daño, y no sabrás cómo cortarles.

Características de la gente tóxica

Hay una serie de características que la gente tóxica comparte y que te pueden servir para identificarles y escapar de sus efectos:

  • Carecen totalmente de empatía. No son capaces de ponerse en el lugar de nadie.
  • Egoístas: acaparan el centro de atención y no dan espacio para que los demás puedan expresarse y, aunque lo hagas, no te sentirás escuchado porque no saben escuchar… están a lo suyo.
  • Egocéntricas: les encanta hablar de sí mismos, de lo bien que hacen las cosas y de todos sus éxitos y, a menudo lo harán comparándose con otros y poniendo énfasis en lo bien que lo hacen ellos frente a lo mal que lo hacen los demás.
  • Pesimistas. Todo lo ven negro. Piensan que ya lo han intentado todo y tendrán un montón de “peros” a cualquier propuesta que les hagas.
  • Victimistas: siempre encuentran a qué o a quien echar la culpa de lo que les ocurre.
  • Críticos: y desde luego, nada constructivos. Buscan el desprestigio y la desvalorización del resto.

Formas inteligentes de tratar con gente tóxica

La primera recomendación ante una persona tóxica es: vete, huye… cualquier cosa que digas para entablar una conversación será inútil ya que ellos solo quieren captar la atención y hablar de sí mismos.

Sin embargo, no siempre es posible marcharse, al menos de inmediato. A veces encontramos personas tóxicas en el trabajo, un jefe tóxico o compañeros tóxicos con quienes tenemos que convivir. Incluso dentro de nuestra familia, por mucho que nos duela reconocerlo, podemos encontrar una madre tóxica, una pareja tóxica, padre, hijos, etc.

En estos casos, lo que podemos hacer es:

  • Marcar límites: interrumpir, poner freno a su discurso, decir que no, etc. No te molestes en dar muchas explicaciones porque no las escucharán. Sé tajante con lo que tú quieres y no des opción a que se lo salten.
  • Utiliza la inteligencia emocional: evita reaccionar. Si entras al trapo y comienzas a justificarte o defenderte, estas perdido. Tu autoestima caerá en picado.
  • Ignorarles: no te creas lo que dicen. Utilizan el juicio negativo para hacerse valer ellos mismos. Trabaja tu calma interior y haz oídos sordos a sus palabras.
  • Evita contagiarte: si respondes con el ataque, habrás caído en su misma toxicidad y pronto te verás desbordado por la ira.

Y, por último, practica la compasión: piensa que, al fin y al cabo, son personas que no saben gestionar sus emociones y eso hace que las situaciones que viven les resulten demasiado grandes. No significa que debamos aguantar toda su retahíla, pero comprenderles puede ayudarnos a manejar la situación estableciendo los límites de forma asertiva.

Además, ten en cuenta que, en un momento dado, todos podemos mostrar cierta toxicidad 😉

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