Llega el veranito y con él las ganas de soltar y relajarse. Para muchos, es el momento de permitírselo. Sin embargo, esperar de vacaciones a vacaciones para relajar, a menudo se convierte en una sobrecarga física y mental que termina pasando factura.

En este post, te cuento una técnica de relajación que podrás aplicar en cualquier momento y que te ayudará a revitalizar el cuerpo y la mente día a día. De esta manera podrás:

  • pensar con mayor claridad,
  • tomar mejores decisiones,
  • actuar con mayor habilidad y, sobre todo,
  • mejorar tu salud y bienestar.

… Eso sí, siempre y cuando te comprometas con la práctica hasta que la conviertas en una de tus habilidades.

Comencemos viendo qué es esto de la relajación.

¿Qué es la relajación?

La actividad diaria, la rapidez con la que hacemos las cosas, la acumulación de tareas en un mismo momento, el ruido y ajetreo exterior, etc…  van impactando en nuestro cuerpo a cada instante.

Este impacto se recibe en forma de contracción y colapso.

A nivel muscular los impactos se recogen como contracturas o dolores. Las zonas de impacto más comunes son las cervicales, dorsales o lumbares; pero también se pueden generar en hombros, piernas o cualquier otra parte del cuerpo. Los hábitos posturales también son un factor importante generador de estas tensiones.

A nivel mental, los impactos van dejando su huella a través de la confusión, el cansancio a la hora de pensar, la pesadez en los ojos, el parloteo mental, etc. y, a nivel emocional, podemos detectar las contracturas a través de estallidos emocionales de rabia, llanto, estrés, etc.

Lo malo de todos estos impactos es que si no hacemos nada por disolver esas contracturas, se irán acumulando y agrandando hasta acarrear problemas mayores en el organismo.

La buena noticia es que, dedicando unos minutos cada día, podemos disolver todas esas contracturas sin dejar que se acumulen.

Y esto lo hacemos a través de la relajación.

Relajarse es soltar, liberar la tensión acumulada, tanto a nivel físico como a nivel mental o emocional.

Cómo relajarse

Túmbate en un lugar cómodo y en el que sepas que no vas a ser molestado. Preferiblemente en una superficie firme, en la que puedas abrir las piernas en el ancho de las caderas, poner los brazos a lo largo del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba y alargar la nuca.

También puedes hacer la relajación sentada en una silla e incluso de pie, aunque al principio te recomiendo practicar tumbada y tranquila para:

  • ir cogiendo el hábito y
  • que tu cuerpo aprenda a responder a la orden o intención de “reeeeelaaaaax”.

Técnica de relajación

Comienza llevando la atención hacia los pies y, desde aquí, vas a ir recorriendo todo tu cuerpo, deteniéndote unos instantes en cada parte para decir mentalmente estas instrucciones:

  • Pies, piernas… muy sueltos… Pies, piernas… muy blanditos… Pies, piernas… reeeelaaaaax…
  • Abdomen y nalgas… muy sueltos… Abdomen y nalgas, muy blanditos… Abdomen y nalgas, reeelaaaax…
  • Pecho, espalda, muy sueltos… Pecho, espalda… muy blanditos… Pecho, espalda… reeeelaaaax…
  • Hombros, brazos, manos muy sueltos… Hombros, brazos, manos, muy blanditos… Hombros, brazos, manos… reeelaaaax…
  • Cuello largo, reeeelaaax… cuello largo, reeeelaaax…
  • Garganta… boca… lengua… muy sueltas… Garganta, boca, lengua… muy blanditas… Garganta, boca, lengua… reeeelaaaax…
  • Mejillas muy sueltas… mejillas muy blanditas… mejillas…. Reeeeelaaaax
  • Ojos, párpados… suavemente cerrados… ojos, párpados muy suaves… ojos, párpados… reeelaaaax…
  • Frente lisa… reeelaaaax…. Frente lisa… reeeelaaax… Frente lisa… reeeelaaaaaax

Si te apetece, puedes añadir más partes de tu cuerpo a lo largo de tu recorrido. Por ejemplo, las piernas puedes recorrerlas poco a poco: pantorrillas, rodillas, muslos… la parte interna, la piel…

También puedes añadir los órganos internos al pasar por la zona genital, abdominal o pectoral y llevar la orden mental de relajar a los genitales, intestinos, estómago, etc.

Cuanto más lento hagas el recorrido y más zonas incorpores en el mismo, mayor será la relajación y los beneficios obtenidos.

Una vez que llegas a la cabeza, si no te has dormido, deja que tu mente se pierda en un estado de relax total y completo… como si se quedara flotando por el aire…

Para terminar, toma una respiración profunda y mueve lentamente el cuerpo hasta que vayas tomando conciencia del lugar en el que te encuentras, el momento del día que es y poco a poco te vayas incorporando.

Trucos de relajación

Yo he utilizado las palabras “suelt@s, blandit@s, reeeelaaaaax”, pero tú puedes utilizar las que más te gusten. Sí te recomiendo utilizar solo dos o tres y repetir siempre las mismas para que pensar en las palabras no se convierta en una distracción y poco a poco vayas creando una cancioncilla que favorecerá el estado de relajación.

En cuanto al recorrido del cuerpo, te recomiendo hacerlo siempre desde los pies hacia la cabeza y no andar saltando de una zona a otra porque facilitará la profundización en el relax. Al llegar a los hombros, recorres los brazos hasta las manos y retomas de nuevo los hombros para llegar hacia la cabeza. Cuantos menos saltos haya, más fácil te será mantener la atención y más profunda será la relajación.

Diferencias entre relajación y meditación

En general,

todas las técnicas de meditación, llevan a la relajación y toda técnica de relajación tiene una parte de meditación,

en cuanto a que se requiere estar atento y focalizar en la zona a relajar.

Sin embargo, existe una diferencia sutil entre la relajación y la meditación:

La meditación supone estar atento a un punto o estado fijo de atención, pero sin cambiar nada, simplemente observando lo que hay. Mientras que, en la relajación, además de llevar la atención hacia el cuerpo, incorpora la intención de “aflojar, relajar, soltar”.

Es decir, en la relajación, sí que queremos provocar un cambio, aunque no nos vamos a empeñar en ello. Simplemente, enviamos la orden mentalmente y seguimos a la siguiente zona, ya que si me empeño, en  lugar de relajar, terminaré añadiendo más tensión.

En la meditación observamos sin tratar de cambiar nada. En la relajación, llevamos la intención activa de “aflojar, soltar, relajar”.

También podríamos comentar como diferencia que en la meditación, tratamos de mantener la atención despierta en todo momento. Mientras que, en la relajación, podemos dejarnos ir con el sueño.

El objetivo de la relajación no es dormirse, sino liberar la tensión acumulada en el cuerpo y la mente.

En principio, la práctica sí requiere de una atención despierta durante todo el recorrido. Sin embargo, el hecho de que nos durmamos, ya es un síntoma de que la relajación ha comenzado y, si nos empeñamos en mantenernos despiertos, podemos causar el efecto contrario y generar tensión.

Por este motivo, si te duermes, no pasa nada.

La habilidad de relajarse

A medida que vayas practicando, podrás hacer todo el recorrido sin dormirte para que cada zona de tu cuerpo aprenda a relajarse.

Cuando tengas la habilidad suficiente en la técnica de relajación,

con solo unos minutos, también podrás relajar las zonas que se vayan cargando de forma local,

sin necesidad de hacer todo el recorrido…

Además, podrás practicar la relajación paseando por la calle, en la toalla de la playa, en el trabajo, en una terracita o en cualquier otro lugar en el que te encuentres y sea lo que sea que estés haciendo:

¡Ya no tendrás que esperar a las vacaciones para

gozar de un cuerpo y una mente confortables y relajados! 🙂

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