Cualquier momento es bueno para plantearse un objetivo, aunque sin duda, los dos momentos del año en que solemos poner más empeño en esto suelen ser: enero, después de las navidades, y septiembre-octubre, después del verano.

Comenzamos un ciclo nuevo y automáticamente nos viene eso de año nuevo, vida nueva… y entonces nos proponemos un montón de cosas. La mayoría de las veces son propósitos que van quedando en el fondo de nuestra mente. De vez en cuando aparecerán, a modo de mosca coj…, conectándonos con la insatisfacción y el “tenía que haber hecho esto”, pero el día a día hará que nos olvidemos rápido…hasta el próximo enero o septiembre en que el objetivo volverá a coger fuerza y volveremos a proponerlo de forma convincente: “esta vez, sí que sí”.

En este post te doy 3 claves para que este año sea tu año definitivo, 3 claves que te llevarán a conseguir tus objetivos y acabarán con tu mosca coj… de forma instantánea.

Primera clave: Foco

El primer factor que nos hace fracasar en nuestro intento de lograr nuestros objetivos es que los pensamos e incluso los definimos, pero después, con las rutinas del día, se nos olvidan. Sí, es así de sencillo… “Uy, si quería haberme apuntado al gimnasio”.

Por eso, la primera clave para lograr tus objetivos es focalizar. Esto quiere decir, mantener el punto de mira en el objetivo, hacer que esté presente en nuestra mente el mayor tiempo posible.

Un truco para mantener este foco activo es escribirlo en un papel, aunque no vale solo con escribirlo y perder el papel. Además:

  • Llévalo contigo cada día, mantenlo en un lugar en el que lo puedas ver a menudo: en el monedero, de marca páginas en el libro que estés leyendo, en un posit en la puerta del frigorífico… Cuantos más recordatorios tengas de tu objetivo, más fácil te será recordarlo.
  • Repítelo cada día… al menos durante 2 o 3 semanas: puedes leerlo en voz alta varias veces al día o copiarlo varias veces cada mañana.

También puedes definir una palabra guia anual que te recuerde o refuerce tu objetivo.

Al cabo de unas semanas habrás vencido la barrera del olvido. Tu mente ya habrá incorporado tu objetivo y lo tendrá presente. Te lo recordará a lo largo del día y te presentará cosas, imágenes o situaciones relacionadas con tu objetivo.

Focaliza: escribe tu objetivo, mantenlo visible y repítelo.

Segunda clave: Acción

Desear, definir y establecer son los primeros pasos: ¿Qué quiero conseguir?

Pero lo que hará que tu objetivo se cumpla es que pases a la acción. Tranquí, no se trata de que reorganices toda tu vida y te dediques solo al objetivo. Simplemente, establece pequeñas acciones que puedas hacer en un día. Cositas pequeñas que te hagan avanzar.

Por ejemplo, un día puedes entrar en internet y ver los gimnasios que hay por tu zona. Al día siguiente puedes llamar a uno de ellos y pedir información, al siguiente día a otro… A continuación puedes hacer una clase de prueba… Después ir un día a la semana… luego dos… y así sucesivamente, hasta que esté bien para ti…

Planifica cada día una pequeña acción para ese día

Hazlo día a día… no programes tus próximos 3 meses dedicados al objetivo porque puedes entrar en el agobio. Solo dedica unos segundos cada mañana para decir “hoy voy a hacer…”

No te preocupes, no será siempre así. A medida que avances, verás como se despiertan en ti las ganas de abordar retos un poco más grandes y entonces sí, te apetecerá tomar acciones que quizás te lleven un par de días… una semana… y después incluso algunos meses…

Empieza poco a poco…

Da tiempo a que tu objetivo se vaya haciendo grande dentro de ti para después hacerlo grande fuera de ti.

Tercera clave: Recoge tus frutos

Una de las cosas que más nos anima a lograr un objetivo es sentirnos activos, sentir que “estamos haciendo algo”.

Aunque parezca mentira, nos pasamos el día haciendo cosas y, sin embargo, lo terminamos con la idea falsa y abstracta de no he hecho nada. Esto nos conecta con la pasividad y nos hace entrar en el desánimo, la frustración, el enfado… y de ahí a la exigencia e incluso al castigo…

Por eso, es importante dedicar unos minutos al final del día para tomar consciencia de lo quehas hecho.

Visualiza la pequeña acción que tenías programada para hoy, visualiza cómo la has llevado a cabo y toma nota de cómo te ha ido:

  • qué es lo que te ha gustado,
  • que es lo que no te ha gustado y
  • qué es lo que has aprendido de ella.

Estos minutos te ayudarán a ver tu avance y

Tu avance te conectará con la satisfacción, con tu fuerza interna y con el ánimo y las emociones que te ayudarán a continuar en el camino hacia tu objetivo.

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Recuerda:

Focaliza, Actúa y Recoge tus Frutos.

4 comentarios
  1. Elena de Plan A/B
    Elena de Plan A/B Dice:

    Hola, Melania. Sin duda, necesito foco. Llevo años planteándome hacer algo de ejercicio y es algo que no consigo incorporar a mi rutina, a mi mente. Y voy a probar con estos tres pasos que me han parecido sencillos de seguir y a la vez eficaces. Muchas gracias 🙂

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  2. María
    María Dice:

    Hola Melania, me ha parecido muy interesante. Las 2 primeras las llevo bastante bien, pero me atasco con la tercera. Y es totalmente cierto lo de la percepción que tenemos de no haber hecho nada cuando no es así y la frustración que eso nos genera. Este es uno de mis objetivos para este año, ser más generosa conmigo misma y reconocer mis avances!

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  3. susi grau
    susi grau Dice:

    Tres aspectos clave, ¡desde luego! ¡Me ha gustado cómo lo cuentas! Lo que saco yo de este contenido: que los pasos sucesivos y continuados son los que te llevan adonde quieres llegar. Y también que hay que saber celebrar esos pasitos, todos los días, porque de ahí sacamos una fuerza e ilusión que nos impulsan hacia adelante.

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  4. Verónica Fabra
    Verónica Fabra Dice:

    Melania, ¿puedes creerte que casi no celebro los logros? y tienes toda la razón. Hay que parar y disfrutar de lo que has conseguido poniendo foco y acción. Te voy a hacer caso. Muchas, muchas gracias. ¡Un beso!

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